martes, 30 de octubre de 2012
El olvido de la sabiduría materna y los métodos anticonceptivos: la justificación del aborto social y político de la mujer
El olvido de una sabiduría femenina que domina el conocimiento sobre el cuerpo propio y la relación con los astros y la tierra determina que los métodos de anticoncepción –incluyendo el aborto – sean enfocados como una opción y un derecho de la mujer, condenándola en realidad a la exclusión de las decisiones políticas sobre el rumbo que deben tomar las sociedadespatriarcales hoy.
El feminismo de la igualdad, que pretende igualar a la mujer con el hombre,desfeminiza a la mujer, arrancándola del ejercicio de su naturaleza y produciendo, como afirma Casilda Rodrígañez – estudiosa de la psicología social basada en las represiones ejercidas por el sistema patriarcal sobre la mujer – una “neurosis social”. Este desorden en la psicología de las sociedadespatriarcales modernasse manifiesta en la violencia y en la infinidad de desequilibrios entre humanidad y naturaleza. El conflicto psicológico de estas sociedades se encuentra en la “represión del deseo materno”, que justifica el “crimen de la madre”, simbolizado por el mito de Yocasta que abandona a su hijo Edipo en el bosque para que muera.
Esta represión del deseo de ser madre encuentra diversas manifestaciones en el sistema patriarcal y capitalista. Desde la aplicación de una educación sexual que jerarquiza la importancia de obtener títulos de educación formal (bachillerato, licenciatura, maestría) sobre este deseo materno, hasta la pugna por la legalización del aborto y la utilización abusiva de métodos anticonceptivos, como si en ello recayera la libertad de decisión de la mujer.Lejos de su naturaleza, las mujeres mismas no logran abrir su perspectiva hacia aquellas otras alternativas de concebir la vida, el embarazo y la organización de las sociedades, en macro.
Siguiendo una corriente de pensamiento matrístico que, a diferencia de un feminismo de la igualdad y superando la polaridad entre machismos y feminismos, no excluye ni sataniza a los hombres,la mujer más bien tendría el derecho de retornar a una sabiduría ancestral y quitarse los grilletes patriarcales que la obligan a vivir en un “estado de sumisión inconsciente”. Aquella presión continua ejercida sobre el ser femenino afecta a la sociedad entera, pues los seres masculinos por la misma educación son empujados a reproducir este modelo violento y los niños – antes de ser niños incluso – son condenados a la muerte o una vida en un ambiente violento.
En las culturas matrísticas ancestrales la vida, la naturaleza y los niñoseran y son lo más importante. De esta manera, las sociedades con estos valores no presentan la patología de la violencia en los grados que se vive en las sociedades modernas patriarcales y capitalistas.
El aborto social y político de la mujer, es decir su exclusión en tanto ser consciente de su sabiduría femenina, se expresa en el relegamiento del pensamiento matrísticoen las sociedades patriarcales. Y este aborto incluye la limitación de su participación en los ámbitos de decisión, restringiendo su intervención a una militancia o una postulación a un cargo político o administrativo, que no modifica el sistema en sí. En ese caso una mujer puede ser una ficha más en el tablero patriarcal.Los derechos que se concede a las mujeres en este sistema tienen una relación directa con el lucro que genera el mantenimiento de la ignorancia respecto a esta sabiduría femenina.
El justificativo de esta frustración del ser femenino que pretende modificar el curso de la humanidad patriarcal se encuentra en la aceptación de la manipulación de su sexualidad y su psique, y enla desnaturalización del embarazo y la maternidad.
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