martes, 16 de octubre de 2012
Compra y venta de mundos: La feria de la industria del libro y la alternativa artesanal
La consigna de la 6ta. Feria Internacional del libro de Cochabamba: “Los libros escriben mundos” puede completarse con: “Y los lectores los destruyen”. En esta realidad de libre mercado, cuya premisa es la compra y venta de todo lo material y espiritual, de lo animado e inanimado, los lectores-consumidores se convierten en burdos compradores de mundos. Como dueños y señores, los lectores-consumidores se encargan de trasladar en una bolsita aquellos mundos hasta un estante-cementerio en el que descansan (sin paz) todos aquellos otros mundos que no nacieron sino para ser acumulados.
Los libros-mercancía no nacen por el mero acto poético de la inspiración tornada en letra viva. Los libros-mercancía contienen letras muertas de cualquier escritor-obrero que eligió vender su fuerza de trabajo junto a su alma a un mercado que valora el libro por el peso en gramos, la foto de la portada o la fineza del papel en el que es impreso.
Se cuenta de una editora artesanal pirata que se encarga de irrumpir en estas ferias de libros muertos. Con ocho años de antigüedad en la labor de la artesanía del libro, Adelalejana y Viktor Salvador, editores de Mefistofelia Informal, se cuelan a estas ferias sin invitación formal. Tienden un parche en el suelo, toman mesas por asalto en stands ajenos y se encargan de observar todo el movimiento y los mecanismos de estas ferias de la industria del libro.
Descubren cómo transitan editores con las narices respingadas y los trajes bien planchados, seguidos por escritores que les soban el lomo. Un escritor que publica en grandes editoras pasa de ser un escritor-obrero a ser un escritor-dueño de los medios de producción. Desde ese momento el libro se convierte en el arbolito del que saca el dinero. El libro es el chanchito del escritor, que comienza a acumular dinero y renombre. El libro-mercancía hace chanchito al escritor.
En ese momento, una criatura comienza a gestarse en el escritor: la Fama. Ésta crece dentro de él y como un alien sale expulsada en cualquier momento, matando al escritor-dueño de los medios de producción y dando lugar a un ser aún más deleznable: el escritor de moda. Entonces, el escritor mutado ya no sólo gana a costa del trabajo del montón de gente que mueve la gran editora. Gana posando en fotos, haciendo publicidad de productos, convirtiéndose en político o presentador de tv.
¡Qué bueno que los escritores creen mundos paralelos, fantásticos e imaginarios! ¡Pero qué pena que estos mundos se conviertan en mundillos capitalistas que repitenel modelo que lo pudre todo!
La artesanía del libro evita que el escritor produzca en serie, acumule historias vanas, se llene los dedos de anillos o se bañe los dientes en oro. El artesano del libro mira a los lectores-transeúntes al nivel del suelo. Se arrodilla, se sienta junto a él. Le habla frente a frente. Le cuenta en qué consiste su juego, el trabajo de hormiga que realiza. Muestra las manos cortadas porque carece de guillotina y corta y empasta sus libros a mano. Le pide al lector que acaricie el papel reciclado. Le dice que no a las imprentas: usa una impresora para publicar su exigua edición.
Un artesano del libro no es un escritor compulsivo. Ama cada libro como una obra de artesanía que nace de sus manos. Cada libro no tiene el valor de un simple objeto. Cada libro artesanal es único y hecho para un lector en especial. Un libro artesanal puede ser el almuerzo del artesano. Un lector de un libro artesanal es un amigo del escritor-artesano, un compañero que comparte un tiempo trascendental con el autor.
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